En portada

Larga vida al Gran Premio de Zahara

Por estas fechas estábamos ultimando los detalles de las carreras de caballos de Zahara. Después de un año de patrocinadores, presupuestos, equipos, logos, carteles y dossieres, mirábamos de reojo el parte meteorológico. "No dan agua. La marea de 10.30 h a 13.00 h con un 0.45 % de coeficiente." Este año no hay carreras. Me quedo con el buen sabor de boca de las pasadas ediciones, con el interés de un equipo que, después de 10 grandes premios, sigue siendo el mismo y siempre ha confiado en mi. A pesar de mi mal humor. Un evento que se ha realizado por todos los que hemos estado involucrados, con cariño, sudor y mucho amor. Volverán los caballos a competir en la arena de Zahara. Sólo espero que no lo organice la IA. Larga vida al Gran Premio de Zahara.

Cuando me amé de verdad

" COMO TRATAS A UN ANIMAL MUESTRA TU FORMA DE SER " (Charle Chaplin)
El siguiente texto fue escrito por el inolvidable Charles Chaplin.

Cuando me amé de verdad, comprendí que en cualquier circunstancia, yo estaba en el lugar correcto y en el momento preciso. Y, entonces, pude relajarme.. Hoy sé que eso tiene nombre… autoestima.

Cuando me amé de verdad, pude percibir que mi angustia y mi sufrimiento emocional, no son sino señales de que voy contra mis propias verdades. Hoy sé que eso es… autenticidad.

Cuando me amé de verdad, dejé de desear que mi vida fuera diferente, y comencé a ver que todo lo que acontece contribuye a mi crecimiento. Hoy sé que eso se llama…madurez.

Cuando me amé de verdad, comencé a comprender por qué es ofensivo tratar de forzar una situación o a una persona, solo para alcanzar aquello que deseo, aún sabiendo que no es el momento o que la persona (tal vez yo mismo) no está preparada. Hoy sé que el nombre de eso es… respeto.

Cuando me amé de verdad, comencé a librarme de todo lo que no fuese saludable: personas y situaciones, todo y cualquier cosa que me empujara hacia abajo. Al principio, mi razón llamó egoísmo a esa actitud. Hoy sé que se llama… amor hacia uno mismo.


Cuando me amé de verdad, dejé de preocuparme por no tener tiempo libre y desistí de hacer grandes planes, abandoné los mega-proyectos de futuro. Hoy hago lo que encuentro correcto, lo que me gusta, cuando quiero y a mi propio ritmo. Hoy sé, que eso es… simplicidad.

Cuando me amé de verdad, desistí de querer tener siempre la razón y, con eso, erré muchas menos veces. Así descubrí la… humildad.

Cuando me amé de verdad, desistí de quedar reviviendo el pasado y de preocuparme por el futuro.

Ahora, me mantengo en el presente, que es donde la vida acontece. Hoy vivo un día a la vez. Y eso se llama… plenitud.

Cuando me amé de verdad, comprendí que mi mente puede atormentarme y decepcionarme. Pero cuando yo la coloco al servicio de mi corazón, es una valiosa aliada. Y esto es… saber vivir!

No debemos tener miedo de cuestionarnos… Hasta los planetas chocan y del caos nacen las estrellas.
Charles Chaplin