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a contracorriente

Muchas veces hacer lo correcto no es lo más fácil. Ni lo más cómodo. A veces toca mantener una postura aunque no guste, aunque otros no lo entiendan o aunque eso te deje solo por un tiempo. Esta frase de Juana de Arco lo resume bastante bien: “Defiende lo que es correcto, incluso si eso significa estar solo”. La montaña te recuerda algo parecido. Hay tramos que tienes que hacer por ti mismo, confiando en tus pasos y en lo que sabes. Al final, quedarse tranquilo con uno mismo vale mucho más que seguir al resto solo por encajar.

Vivir como las flores


- Maestro, ¿qué debo hacer para no quedarme molesto? Algunas personas hablan demasiado, otras son ignorantes. Algunas son indiferentes. Siento odio por aquellas que son mentirosas y sufro. 

- ¡Pues, vive como las flores!, advirtió el maestro. 

- Y ¿cómo es vivir como las flores?, preguntó el discípulo. 

- Pon atención a esas flores -continuó el maestro, señalando unos lirios 
que crecían en el jardín. Ellas nacen en el estiércol, sin embargo son puras y perfumadas. Extraen del abono maloliente todo aquello que les es útil y saludable, pero no permiten que lo agrio de la tierra manche la frescura de sus pétalos. 

Es justo angustiarse con las propias culpas, pero no es sabio permitir que los vicios de los demás te incomoden. Los defectos de ellos son de ellos y no tuyos. Y si no son tuyos, no hay motivo para molestarse... 
Ejercita entonces, la virtud de rechazar todo el mal que viene desde afuera y perfuma la vida de los demás haciendo el bien. 

Ésto, es vivir como las flores.