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Nadie me ha querido más de frente.

Tiene el alma limpia, sana, transparente como el agua del Cabo de Gata, y esmeralda como su color favorito. Me resulta fácil ver lo bonito cuando vamos de la mano. Aunque en mis mañanas amanezcan nubes de tormenta, ella siempre me ve bien. Me toca intentar ser mejor cada día por ella, por mi y por lo que nos queda. A su lado, Siempre Amanece.

Camposoto, en San Fernando. Un paseo precioso.

«No es bueno
quedarse en la orilla
como el malecón o como el molusco que quiere calcáreamente imitar a la roca.
Sino que es puro y sereno arrasarse en la dicha
de fluir y perderse,
encontrándose en el movimiento con que el gran corazón de los hombres palpita extendido.».

Vicente Aleixandre.