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Nadie me ha querido más de frente.

Tiene el alma limpia, sana, transparente como el agua del Cabo de Gata, y esmeralda como su color favorito. Me resulta fácil ver lo bonito cuando vamos de la mano. Aunque en mis mañanas amanezcan nubes de tormenta, ella siempre me ve bien. Me toca intentar ser mejor cada día por ella, por mi y por lo que nos queda. A su lado, Siempre Amanece.

Ya estás con Bull. ¡Buena ruta!

Un corazón enorme, casi tan grande como el. Un culé de los que ya no hay. Gracias por cuidar de mis dos Ritas y de Berta. Me siento muy afortunado por haber contado con tu amistad.