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a contracorriente

Muchas veces hacer lo correcto no es lo más fácil. Ni lo más cómodo. A veces toca mantener una postura aunque no guste, aunque otros no lo entiendan o aunque eso te deje solo por un tiempo. Esta frase de Juana de Arco lo resume bastante bien: “Defiende lo que es correcto, incluso si eso significa estar solo”. La montaña te recuerda algo parecido. Hay tramos que tienes que hacer por ti mismo, confiando en tus pasos y en lo que sabes. Al final, quedarse tranquilo con uno mismo vale mucho más que seguir al resto solo por encajar.

La fotografía —como el mar— nunca es estática.

La carretera que conduce a la Isla de las Palomas, en Tarifa, es una línea invisible que separa dos mundos. A un lado, el Mediterráneo; al otro, el Atlántico. Dos mares, dos energías, dos formas de moverse… y en medio, la fotografía.

El viento moldea cada instante y el sol dibuja contrastes que cambian en segundos. Fotografiar este punto es aprender a observar y a esperar.

La fotografía —como el mar— nunca es estática. Es un ejercicio constante de mejora. De equivocarte con la luz, de pelearte con el horizonte, de descubrir que lo importante no es capturar el lugar perfecto, sino convertirte en alguien capaz de verlo.