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Muchas felicidades, Rita, ¡te quiero muchísimo!

Hoy mi Rita cumple 13 años. Muy cariñosa, sensible y obediente, me ha acompañado a casi todas las montañas que he subido y a muchas de mis aventuras. Es muy obediente y con mucho carácter. No se lleva bien con Berta, porque es muy celosa, pero adora a Burton, el teckel de Rosario Troncoso y deja que le de besitos en el morro. Cuánta suerte he tenido. Hoy toca hueso. Muchas felicidades, Ritita, ¡te quiero muchísimo, gracias por haberme adoptado!

¿Será posible que yo un día vuelva a amarte?

Él esta tumbado, medio tirado en el sillón. La camiseta sin mangas, deja notar una enorme barriga cervecera. Con los pantaloncitos cortos y las zapatillas de dedo, sus peludas piernas descansan sobre el cojín del suelo. La barba no afeitada del fin de semana, el brillo del sudor en su cara y el poco pelo que le queda despeinado, terminan de describir la estampa.

En la mano, una cerveza. En la otra, el mando del televisor. En la mesa, dos latas de cerveza ya vacías, el cenicero lleno y un plato con cáscaras de cacahuetes. El cigarrillo, colgando de la comisura de la boca. Viendo el partido de fútbol en la televisión, apenas dice ni hace nada si no es para acordarse de la familia del árbitro.

Ella sale de su habitación, monísima, guapa, elegante, arreglada y perfumada, pasa por delante de él cuando le pregunta:

- ¿Adonde vas tan empingorotada?

Ella le contesta:

- A dar un paseo con mis amigas

Antes de salir por la puerta, se detiene un momento, se queda mirando el lamentable cuadro y se hace, en alto, esta pregunta:

- ¿Será posible que yo un día vuelva a amarte?

A lo que él, sin apartar los ojos del televisor, responde:

- Y tú, ¿cuándo cojones has estado en Marte?

Enviado por Erick, desde Madrid. ¡Un abrazo!