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Nadie me ha querido más de frente.

Tiene el alma limpia, sana, transparente como el agua del Cabo de Gata, y esmeralda como su color favorito. Me resulta fácil ver lo bonito cuando vamos de la mano. Aunque en mis mañanas amanezcan nubes de tormenta, ella siempre me ve bien. Me toca intentar ser mejor cada día por ella, por mi y por lo que nos queda. A su lado, Siempre Amanece.

Algeciras tiene de todo, menos educación.

La garganta del Capitán, Algeciras.

45 minutos hasta este trocito del paraíso.
Caminando desde el Club de Hípica Botafuegos, atravesando campos rebosantes de vida.
Cigüeñas, buitres, garzas, caballos, vacas, cabras, ovejas, cabrillas... Hasta llegar al Tesoro del Capitán.
El verdadero tesoro es el lugar en si mismo, idílico.
No es recomendable visitarlo en verano o en fines de semana, porque el animal más dañino de la zona, el lugareño mal educado, suele estar presente, echando a perder cualquier tipo de embrujo. De hechizo.
En Invierno, primavera y otoño es espectacular, y las aguas, más claras que en verano, invitan a un refrescante baño.

Leica Digilux 3 Obj. Leica - Vario 14-50
Todo iba muy bien hasta que aparecieron los lugareños... con una barca hinchable.
A pesar de estar prohibido, un Nissan Terrano II largo, con las neveras, toallas, gafas de bucear.
Pude disfrutar una hora de ese rinconcito, a las 13.00h. me tuve que volver.

Definitivamente Algeciras tiene de todo.
Menos educación.

Esa es la clave.