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a contracorriente

Muchas veces hacer lo correcto no es lo más fácil. Ni lo más cómodo. A veces toca mantener una postura aunque no guste, aunque otros no lo entiendan o aunque eso te deje solo por un tiempo. Esta frase de Juana de Arco lo resume bastante bien: “Defiende lo que es correcto, incluso si eso significa estar solo”. La montaña te recuerda algo parecido. Hay tramos que tienes que hacer por ti mismo, confiando en tus pasos y en lo que sabes. Al final, quedarse tranquilo con uno mismo vale mucho más que seguir al resto solo por encajar.

Sólo el que arriesga puede ser libre.


Reír es correr el riesgo de parecer tonto.
Llorar es arriesgarse a parecer sentimental.
Acercarse a otro ser es arriesgarse a comprometerse.
Mostrar emoción es arriesgar que se te conozca.
Someter a la gente tus ideas y sueños, es ponerlos en riesgo.

Amar es correr el riesgo de no ser correspondido.
Vivir es arriesgarse a morir.
En toda esperanza hay el riesgo del desespero.
En todo intento, el riesgo de fracasar.

Pero los riesgos se han de tomar, porque el mayor peligro en esta vida es no arriesgar nada.
Porque el que no arriesga nada, nada hace.
Nada tiene.
Nada es.

Sólo el que arriesga puede ser libre.