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"El estornino". Entrañable, pero el pajarillo es un ioputa..

Cuando escucho críticas "insistentemente" positivas que elogian, que ensalzan una película, de forma automática suelo desconfiar.  Comencé a verla dos veces y la tuve que dejar, quizás no era el momento. En esta ocasión he disfrutado y me ha resultado una delicia. Tiene una una banda sonora sensacional, ("The Stirling O.S.T playlist" en Spotify, por si la queréis escuchar) El reparto me ha sorprendido, y bien. Melissa McCarthy, la actriz protagonista y desconocida hasta ahora para mí, muy en su papel, creíble y cercana. Chris O'Dowd, que siempre tuve catalogado como actor mediocre, sin bis cómica y de serie B en esta ocasión me sorprende y lo hace estupendamente. Y Kevin Kline, (Un pez llamado Wanda) para qué os voy a contar. El pajarillo es un ioputa. Una enseñanza metafórica de las diferentes formas de afrontar el duelo.

La sodomía, un acto que «no es tabú... pero sí lo es», afirma Bentley. Pocas mujeres lo practican, y muchas menos lo admitirán.

  

Sexo anal… Pocas mujeres lo practican, y muchas menos lo admitirán. Sin embargo, en las atrevidas memorias íntimas de la neoyorkina Toni Bentley, tituladas La rendición, la autora levanta el velo sobre una práctica sexual prohibida por la Biblia y celebra «el goce que se halla más allá de las convenciones, con sus riesgos y sus pasiones». Nos referimos a la sodomía, un acto que «no es tabú... pero sí lo es», afirma Bentley.

Pero esta mujer de hoy, moderna, que vive como muchas otras mujeres de nuestros días, no teme contar abiertamente su «rendición», tras ser iniciada por un amante en este placer radical e inesperado, para abordar todos los aspectos de ese acto «sagrado» en el que ella se siente renacer. Un acto que implica abandono y confianza, que colma ciertos deseos de sometimiento, unos anhelos que, por paradójico que parezca, acaban haciéndola dueña de sí misma y de su placer. El camino hacia esa liberación cobra, por una parte, visos espirituales, y por otra, gracias a la franqueza con que cuenta sus experiencias, nos acerca vívidamente una realidad raras veces descrita.

La rendición, traducida ya a varias lenguas y muy bien acogida por la crítica, es la exploración de una obsesión que sin duda obligará a los lectores a cuestionarse sus propios deseos.