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Nadie me ha querido más de frente.

Tiene el alma limpia, sana, transparente como el agua del Cabo de Gata, y esmeralda como su color favorito. Me resulta fácil ver lo bonito cuando vamos de la mano. Aunque en mis mañanas amanezcan nubes de tormenta, ella siempre me ve bien. Me toca intentar ser mejor cada día por ella, por mi y por lo que nos queda. A su lado, Siempre Amanece.

Rita y Pepita, que perras más buenas.

De vez en cuando, mientras busco fotos para las revistas, me encuentro de golpe con Rita y Pepa. Eran hermanas, las compré en Los Ansarines, Collado Villalba, en Madrid.

Rita vino primero, un sábado por la mañana, por 14.000 pts. A Pepita la recogí el siguiente lunes y me la dejaron en 7.000 pts, por llevarme a las dos y ser de la misma camada. Iban a ser sacrificadas.

Pepita me acompañó 11 años y medio, hasta Guadiaro. Rita me acompañó más, 17 años nada más y nada menos, hasta Getares. Recorrimos Madrid, Castilla la Mancha, Castilla y León, Galicia, Asturias, Valencia, Cádiz, Granada, Jaén...

Qué suerte tuve y qué perras más cariñosas, fieles y buenas. Desde el cielo de los perretes aún me cuidan.