En portada

a contracorriente

Muchas veces hacer lo correcto no es lo más fácil. Ni lo más cómodo. A veces toca mantener una postura aunque no guste, aunque otros no lo entiendan o aunque eso te deje solo por un tiempo. Esta frase de Juana de Arco lo resume bastante bien: “Defiende lo que es correcto, incluso si eso significa estar solo”. La montaña te recuerda algo parecido. Hay tramos que tienes que hacer por ti mismo, confiando en tus pasos y en lo que sabes. Al final, quedarse tranquilo con uno mismo vale mucho más que seguir al resto solo por encajar.

Mi primer viaje a Santiago. Renfe, Estrella Rías Bajas - Madrid - Vigo/Pontevedra

1976. Año Santo Jacobeo. Lo recuerdo aún con gran intensidad. No sabía a lo que íbamos, pero toda la familia viajábamos embutidos en unos compartimentos de seis literas del expreso Estrella nocturno rumbo a Santiago de Compostela. Emocionante para un niño de siete años.

Así conocí La Toja, Combarro, O Grove, di el abrazo al Apóstol, vimos el Botafuméiro en primera fila. Recuerdo habernos alojado en el Hostal de los Reyes Católicos, en plena Praza del Obradoiro. Casi nada. Todo un viaje con mayúsculas. Al llegar a Madrid, en la casa, infinidad de souvenirs por todos los rincones. Conchas de peregrino, rosarios, pequeñas espadas de plata con la cruz de Santiago, llaveros, escapularios... y yo aún con la ilusión y emoción, que hoy permanece, de mi primer gran viaje.

Creo que ahí fue cuando decidí ser de mayor de profesión "Turista". Desde entonces no he dejado de viajar. Quizás por eso he vuelto tantas veces a Santiago.











1976 - Renfe, Tren Estrella Rías Bajas - Madrid - Vigo/Pontevedra