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Nadie me ha querido más de frente.

Tiene el alma limpia, sana, transparente como el agua del Cabo de Gata, y esmeralda como su color favorito. Me resulta fácil ver lo bonito cuando vamos de la mano. Aunque en mis mañanas amanezcan nubes de tormenta, ella siempre me ve bien. Me toca intentar ser mejor cada día por ella, por mi y por lo que nos queda. A su lado, Siempre Amanece.

Delito

Un sueño deja de ser sueño al despertar, por eso se negaban a quedarse dormidos, fundidos en un abrazo. Exhaustos.

Así funcionaba la imperfecta mecánica de sus corazones. Debería ser delito amarse así.