Hace unos años las lluvias abundantes eran una excepción. Con los embalses bajo mínimos, teníamos que esperar a los temporales de marzo para poder ver de nuevo el agua correr por bosques y montañas. Aunque sean una lata la lluvia y los temporales de estos días, debemos estar agradecidos. Fotos hechas con Nikon y Leica, larga exposición y casi a pulso.
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