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Nadie me ha querido más de frente.

Tiene el alma limpia, sana, transparente como el agua del Cabo de Gata, y esmeralda como su color favorito. Me resulta fácil ver lo bonito cuando vamos de la mano. Aunque en mis mañanas amanezcan nubes de tormenta, ella siempre me ve bien. Me toca intentar ser mejor cada día por ella, por mi y por lo que nos queda. A su lado, Siempre Amanece.

Acantilados y calas de Conil

La segunda parte de la ruta, que comenzamos bastante tarde, fue por los acantilados de Conil, desde el puerto hasta la cala del aceite y la playa de Fuente del Gallo. Otros 5 km bonitos y accesibles. Después, de vuelta al coche y a disfrutar de una bonita puesta de sol.