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Nadie me ha querido más de frente.

Tiene el alma limpia, sana, transparente como el agua del Cabo de Gata, y esmeralda como su color favorito. Me resulta fácil ver lo bonito cuando vamos de la mano. Aunque en mis mañanas amanezcan nubes de tormenta, ella siempre me ve bien. Me toca intentar ser mejor cada día por ella, por mi y por lo que nos queda. A su lado, Siempre Amanece.

Chefchaouen. La perla azul.

En agosto del año pasado tuve la oportunidad de volver a Chefchaouen, en la región del Rif, Marruecos. Ciudad santa hasta los años 50 y prohibida a los extranjeros, siempre seduce con la magia de sus calles azules y su luz particular. Las fotos las hice con el móvil estropeado y apenas he conseguido rescatar unas cuantas. Aún así, es una maravilla de lugar al que no me canso de volver. Y volver.