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Nadie me ha querido más de frente.

Tiene el alma limpia, sana, transparente como el agua del Cabo de Gata, y esmeralda como su color favorito. Me resulta fácil ver lo bonito cuando vamos de la mano. Aunque en mis mañanas amanezcan nubes de tormenta, ella siempre me ve bien. Me toca intentar ser mejor cada día por ella, por mi y por lo que nos queda. A su lado, Siempre Amanece.

Retrato de Felipe VI y Letizia, por Annie Leibovitz.

Al hilo de la publicación de Pedro Mozas Rello, no encuentro justificación a los desaciertos de Annie Leibovitz en estos retratos. Ni las líneas verticales, ni horizontales, ni los encuadres. Quizás sea un clásico, y desde luego no soy fotógrafo profesional, pero hasta los retoques me parecen de 1º de Photoshop.

Hace unos años, Leibovitz decidió abandonar sus cámaras Hasselblad porque la perfección fotográfica que obtenía le parecía irreal. Comenzó a trabajar con reflex digitales. No sé cómo habrá hecho este trabajo, pero el resultado es cuestionable, a mi parecer.